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Sobre la Liturgia de las Horas

Vísperas

 

Completas

   

LAUDES

Oración de la mañana

   

Las Laudes matutinas están dirigidas y ordenadas a santificar la mañana [...] Esta Hora, que se celebra con la primera luz del día, trae, además, a la memoria el recuerdo de la resurrección del Señor Jesús, que es la luz verdadera que ilumina a todos los hombres y «el sol de justicia», «que nace de lo alto». (Principios y Normas Generales de la Liturgia de las Horas, n° 38)
  

Jueves
21 de Agosto de 2014

Tiempo Ordinario
Semana 20

San Pío X, papa. Jueves IV del salterio.

   

Ver las Laudes correspondientes al día de mañana
Viernes, 22 de Agosto de 2014


o las correspondientes a otro día

   
   
V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
   
   
INVITATORIO
    

Ant. Entrad en la presencia del Señor con aclamaciones.

      
Salmo 94
INVITACION A LA ALABANZA DIVINA
  

Animaos unos a otros, día tras día, mientras perdura el «hoy». (Hb 3,13)

   
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
"Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso."»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
   

Ant. Entrad en la presencia del Señor con aclamaciones.

  
  
HIMNO
   

Oh Dios, autor de la luz,
de los cielos la lumbrera,
que el universo sostienes
abriendo tu mano diestra.

La aurora, con mar de grana,
cubriendo está las estrellas,
bautizando humedecida
con el rocío la tierra.

Auséntanse ya las sombras,
al orbe la noche deja,
y al nuevo día el lucero,
de Cristo imagen, despierta.

Tú, Día de Día, oh Dios,
y Luz de Luz, de potencia
soberana, oh Trinidad,
doquier poderoso reinas.

Oh Salvador, ante ti
inclinamos la cabeza,
y ante el Padre y el Espíritu,
dándole gloria perpetua. Amén.

   
   
SALMODIA
   

Ant. 1 En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

    
Salmo 142, 1-11

Meditación

LAMENTACIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA
 

El hombre no se justifica por cumplir la ley, sino por creer en Cristo Jesús. (Ga 2, 16)

 
Señor, escucha mi oración;
tú que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú que eres justo, escúchame.
No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

El enemigo me persigue a muerte,
empuja mi vida al sepulcro,
me confina a las tinieblas
como a los muertos ya olvidados.
Mi aliento desfallece,
mi corazón dentro de mí está yerto.

Recuerdo los tiempos antiguos,
medito todas tus acciones,
considero las obras de tus manos
y extiendo mis brazos hacia ti:
tengo sed de ti como tierra reseca.

Escúchame en seguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas tu rostro,
igual que a los que bajan a la fosa.

En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confío en ti;
indícame el camino que he de seguir,
pues levanto mi alma a ti.

Líbrame del enemigo, Señor,
que me refugio en ti.
Enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que tú eres mi Dios.
Tú espíritu, que es bueno,
me guíe por tierra llana.

Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;
por tu clemencia, sácame de la angustia.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
   

Ant. En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

  
  

Ant. 2 El Señor hará derivar hacia Jerusalén como un río la paz.

   
Cántico

Is 66, 10-14a

CONSUELO Y GOZO PARA LA CIUDAD SANTA

Meditación

 
Festejad a Jerusalén, gozad con ella,
todos los que la amáis,
alegráos de su alegría,
los que por ella llevásteis luto;
a su pecho seréis alimentados
y os saciaréis de sus consuelos
y apuraréis las delicias
de sus pechos abundantes.

Porque así dice el Señor:
«Yo haré derivar hacia ella
como un río la paz,
como un torrente en crecida,
las riquezas de las naciones.

Llevarán en brazos a sus criaturas
y sobre las rodillas las acariciarán;
como a un niño a quien su madre consuela,
así os consolaré yo
y en Jerusalén seréis consolados.

Al verlo se alegrará vuestro corazón,
y vuestros huesos florecerán como un prado.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
   

Ant. El Señor hará derivar hacia Jerusalén como un río la paz.

  
  

Ant. 3 Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

   
Salmo 146

Meditación

PODER Y BONDAD DEL SEÑOR
 

Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, a ti nuestra alabanza.

 
Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel;
él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.

Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre.
Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados.

Entonad la acción de gracias al Señor,
tocad la cítara para nuestro Dios,
que cubre el cielo de nubes,
preparando la lluvia para la tierra;

que hace brotar hierba en los montes,
para los que sirven al hombre;
que da su alimento al ganado,
y a las crías de cuervo que graznan.

No aprecia el vigor de los caballos,
no estima los músculos del hombre:
el Señor aprecia a sus fieles,
que confían en su misericordia.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
   

Ant. Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

  
    
LECTURA BREVE

Rm 8, 18-21

   
Considero que los trabajos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustación no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
   
   
RESPONSORIO BREVE
   
V. Velando medito en ti, Señor.
R. Velando medito en ti, Señor.
   
V. Porque fuiste mi auxilio.
R. Medito en ti, Señor.
   
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Velando medito en ti, Señor.
   
   
CANTICO EVANGELICO
   

Ant. Anuncia, Señor, la salvación a tu pueblo y perdónanos nuestros pecados.

   
Cántico de Zacarías

Lc 1, 68-79

EL MESIAS Y SU PRECURSOR

Meditación

    
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.
 
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
 
Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
 
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
 
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
 
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
   

Ant. Anuncia, Señor, la salvación a tu pueblo y perdónanos nuestros pecados.

   
  
PRECES
    
Invoquemos a Dios, de quien viene la salvación para su pueblo, diciendo:
 
Tú, que eres nuestra vida, escúchanos, Señor.
 
Bendito seas, Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque en tu gran misericordia nos has hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.
 
Tú que, en Cristo, renovaste al hombre, creado a imagen tuya, haz que reproduzcamos la imagen de tu Hijo.
 
Derrama en nuestros corazones, lastimados por el odio y la envidia, tu Espíritu de amor.
 
Concede hoy trabajo a quienes lo buscan, pan a los hambrientos, alegría a los tristes, a todos la gracia y la salvación.
 
Se pueden añadir algunas intenciones libres (aquí se puede pedir por la comunidad CENACULUM, sus miembros y todas sus intenciones, procurando respetar el espíritu eclesial de las peticiones)
   
Por Jesús hemos sido hechos hijos de Dios; por esto nos atrevemos a decir:
   
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
   
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
   
  
ORACION
   

Dios todopoderoso y eterno, que para defender la fe católica e instaurar todas las cosas en Cristo, colmaste al papa san Pío décimo de sabiduría divina y de fortaleza apostólica, concédenos que, dóciles a sus instrucciones y ejemplos, consigamos la recompensa eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

  
  
CONCLUSION
  
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
    y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
   
  
  
Notas de www.cenaculum.org:
  • Cuando la liturgia propone diferentes formularios la elección la realiza el administrador.
        
  • En este sitio no se celebran las memorias libres, a excepción de las de la Virgen María.
      
  • Este sitio sigue el calendario litúrgico propio de Argentina.
       
  • Todos los textos litúrgicos han sido tomados de la Liturgia de las Horas para los Fieles, versión litúrgica oficial, aprobado por las Conferencias Episcopales de Argentina, Colombia y México.