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Sobre la Liturgia de las Horas

Vísperas

 

Completas

   

LAUDES

Oración de la mañana

   

Las Laudes matutinas están dirigidas y ordenadas a santificar la mañana [...] Esta Hora, que se celebra con la primera luz del día, trae, además, a la memoria el recuerdo de la resurrección del Señor Jesús, que es la luz verdadera que ilumina a todos los hombres y «el sol de justicia», «que nace de lo alto». (Principios y Normas Generales de la Liturgia de las Horas, n° 38)
  

Martes
29 de Julio de 2014

Tiempo Ordinario
Semana 17

Santa Marta. Martes I del salterio.

   

Ver las Laudes correspondientes al día de mañana
Miércoles, 30 de Julio de 2014


o las correspondientes a otro día

   
   
V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
   
   
INVITATORIO
    

Ant. Al Señor, al gran Rey, venid, adorémosle.

      
Salmo 94
INVITACION A LA ALABANZA DIVINA
  

Animaos unos a otros, día tras día, mientras perdura el «hoy». (Hb 3,13)

   
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
"Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso."»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
   

Ant. Al Señor, al gran Rey, venid, adorémosle.

  
  
HIMNO
   

Al canto de los gallos
viene la aurora;
los temores se alejan
como las sombras.
¡Dios, Padre nuestro,
en tu nombre dormimos
y amanecemos!

Como luz nos visitas,
Rey de los hombres,
como amor que vigila
siempre de noche;
cuando el que duerme
bajo el signo del sueño
prueba la muerte.

Del sueño del pecado
nos resucitas,
y es señal de tu gracia
la luz amiga.
¡Dios que nos velas!,
tú nos sacas por gracia
de las tinieblas.

Gloria al Padre y al Hijo,
gloria al Espíritu,
al que es paz, luz y vida,
al Uno y Trino;
gloria a su nombre
y al misterio divino
que nos lo esconde. Amén.

   
   
SALMODIA
   

Ant. 1 El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

    
Salmo 23

Meditación

ENTRADA SOLEMNE DE DIOS EN SU TEMPLO
 

Las puertas del cielo se abren ante Cristo que como hombre sube al cielo. (S. Ireneo)

 
Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

¡Portones!, alzad los dinteles,
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
   

Ant. El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.

  
  

Ant. 2 Ensalzad con vuestras obras al rey de los siglos.

   
Cántico

Tb 13, 1-10

ESPERANZA DE ISRAEL EN BABILONIA

Meditación

 
Bendito sea Dios, que vive eternamente,
y cuyo reino dura por los siglos:
él azota y se compadece,
hunde hasta el abismo y saca de él,
y no hay quien escape de su mano.

Dadle gracias, israelitas, ante los gentiles,
porque él nos dispersó entre ellos.
Proclamad allí su grandeza,
ensalzadlo ante todos los vivientes:
que él es nuestro Dios y Señor,
nuestro padre por todos los siglos.

Él nos azota por nuestros delitos,
pero se compadecerá de nuevo,
y os congregará de entre todas las naciones
por donde estáis dispersados.

Si volvéis a él de todo corazón
y con toda el alma,
siendo sinceros con él,
él volverá a vosotros
y no os ocultará su rostro.

Veréis lo que hará con vosotros,
le daréis gracias a boca llena,
bendeciréis al Señor de la justicia
y ensalzaréis al rey de los siglos.

Yo le doy gracias en mi cautiverio,
anuncio su grandeza y su poder
a un pueblo pecador.

Convertíos, pecadores,
obrad rectamente en su presencia:
quizá os mostrará benevolencia
y tendrá compasión.

Ensalzaré a mi Dios, al rey del cielo,
y me alegraré de su grandeza.
Anuncien todos los pueblos sus maravillas
y alábenle sus elegidos en Jerusalén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
   

Ant. Ensalzad con vuestras obras al rey de los siglos.

  
  

Ant. 3 El Señor merece la alabanza de los buenos.

   
Salmo 32

Meditación

HIMNO AL PODER Y A LA PROVIDENCIA DE DIOS
 

Por la Palabra empezaron a existir todas las cosas. (Jn 1, 3)

 
Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.

Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando vuestra música con aclamaciones:

que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales,
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.

La Palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos;
encierra en un odre las aguas marinas,
mete en un depósito el océano.

Tema al Señor la tierra entera,
tiemblen ante él los habitantes del orbe:
porque él lo dijo, y existió;
él lo mandó, y surgió.

El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.

El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres;
desde su morada observa
a todos los habitantes de la tierra:
él modeló cada corazón,
y comprende todas sus acciones.

No vence el rey por su gran ejército,
no escapa el soldado por su mucha fuerza,
nada valen sus caballos para la victoria,
ni por su gran ejército se salva.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo,
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
   

Ant. El Señor merece la alabanza de los buenos.

  
    
LECTURA BREVE

Rm 13, 11b. 12-13a

   
Ya es hora de que despertéis del sueño. La noche va pasando, el día está encima; desnudémonos, pues, de las obras de las tinieblas y vistámonos la armadura de la luz. Andemos como en pleno día, con dignidad.
   
   
RESPONSORIO BREVE
   
V. Dios mío, mi escudo y peña en que me ampara.
R. Dios mío, mi escudo y peña en que me ampara.
   
V. Mi alcázar, mi libertador.
R. En que me amparo.
   
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Dios mío, mi escudo y peña en que me ampara.
   
   
CANTICO EVANGELICO
   

Ant. Dijo Marta a Jesús: «Yo creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que viene al mundo.»

   
Cántico de Zacarías

Lc 1, 68-79

EL MESIAS Y SU PRECURSOR

Meditación

    
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.
 
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
 
Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
 
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
 
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
 
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
   

Ant. Dijo Marta a Jesús: «Yo creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que viene al mundo.»

   
  
PRECES
    
Ya que hemos sido llamados a participar de una vocación celestial, bendigamos por ello a Jesús, el pontífice de nuestra fe, y supliquémosle diciendo:
 
Escúchanos, Señor.
 
Señor Jesús, que por el bautismo has hecho de nosotros un sacerdocio real, haz que nuestra vida sea un continuo sacrificio de alabanza.
 
Ayúdanos, Señor, a guardar tus mandatos para que por la fuerza del Espíritu Santo nosotros permanezcamos en ti y tú en nosotros.
 
Danos tu sabiduría eterna para que permanezca con nosotros y con nosotros trabaje.
 
Concédenos ser alegría de cuantos nos rodean y fuente de esperanza para los decaídos.
 
Se pueden añadir algunas intenciones libres (aquí se puede pedir por la comunidad CENACULUM, sus miembros y todas sus intenciones, procurando respetar el espíritu eclesial de las peticiones)
   
Como hijos que somos de Dios, dirijámonos a nuestro Padre con la oración que Cristo nos enseñó:
   
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
   
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
   
  
ORACION
   

Dios todopoderoso y eterno, cuyo Hijo quiso aceptar la hospitalidad que santa Marta le ofreció en su casa, haz que nosotros, por intercesión de esta santa, estemos siempre dispuestos a servirte en cada uno de nuestros hermanos y así merezcamos ser recibidos por ti en las moradas eternas, al final de nuestra vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

  
  
CONCLUSION
  
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
    y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
   
  
  
Notas de www.cenaculum.org:
  • Cuando la liturgia propone diferentes formularios la elección la realiza el administrador.
        
  • En este sitio no se celebran las memorias libres, a excepción de las de la Virgen María.
      
  • Este sitio sigue el calendario litúrgico propio de Argentina.
       
  • Todos los textos litúrgicos han sido tomados de la Liturgia de las Horas para los Fieles, versión litúrgica oficial, aprobado por las Conferencias Episcopales de Argentina, Colombia y México.