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Sobre
la Liturgia
de las Horas
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Vísperas
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Completas
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LAUDES |
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Oración de la mañana |
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Las Laudes matutinas
están dirigidas y ordenadas a santificar la mañana [...] Esta Hora,
que se celebra con la primera luz del día, trae, además, a la memoria
el recuerdo de la resurrección del Señor Jesús, que es la luz
verdadera que ilumina a todos los hombres y «el sol de justicia»,
«que nace de lo alto». (Principios y Normas
Generales de la Liturgia de las Horas, n° 38)
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Sábado
11
de Febrero de 2012
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Tiempo Ordinario
Semana 5
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Nuestra Señora de Lourdes. Sábado I del salterio
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Ver las Laudes correspondientes al día anterior
Viernes, 10
de Febrero
de 2012
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o las correspondientes a otro día
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| V. Señor, abre mis labios. |
| R. Y mi boca proclamará tu
alabanza. |
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| INVITATORIO |
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Ant. Venid, adoremos a Cristo, Hijo de María Virgen. (T. P. Aleluya)
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| Salmo 94
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| INVITACION A LA ALABANZA DIVINA
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Animaos unos a otros, día tras día, mientras perdura el «hoy». (Hb 3,13)
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Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
"Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso."»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
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Ant. Venid, adoremos a Cristo, Hijo de María Virgen. (T. P. Aleluya)
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| HIMNO |
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Eres tú la mujer llena de gloria,
alzada por encima de los astros;
con tu sagrado pecho das la leche
al que en su providencia te ha creado.
Lo que Eva nos perdió tan tristemente,
tú lo devuelves por tu fruto santo;
para que al cielo ingresen los que lloran,
eres tú la ventana del costado.
Tú eres la puerta altísima del Rey
y la entrada fulgente de la luz;
la vida que esta Virgen nos devuelve
aplauda el pueblo que alcanzó salud.
Sea la gloria a ti, Señor Jesús,
que de María Virgen has nacido,
gloria contigo al Padre y al Paráclito,
por sempiternos y gozosos siglos. Amén.
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| SALMODIA |
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Ant. 1 Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.
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| Salmo 118, 145-152
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Meditación |
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Te invoco de todo corazón;
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.
Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.
Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
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Ant. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.
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Ant. 2 Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
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| Cántico |
Ex 15, 1-4. 8-13. 17-18
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| HIMNO A DIOS, DESPUÉS DE LA VICTORIA DEL MAR ROJO
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Meditación |
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Cantaré al Señor, sublime es su victoria,
caballos y carros ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Él es mi Dios: yo lo alabaré;
el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré.
El Señor es un guerrero,
su nombre es: «El Señor.»
Los carros del Faraón los lanzó al mar,
ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes.
Al soplo de tu ira se amontonaron las aguas,
las corrientes se alzaron como un dique,
las olas se cuajaron en el mar.
Decía el enemigo: «Los perseguiré y alcanzaré,
repartiré el botín, se saciará mi codicia,
empuñaré la espada, los agarrará mi mano.»
Pero sopló tu aliento y los cubrió el mar,
se hundieron como plomo en las aguas formidables.
¿Quién como tú, Señor, entre los dioses?
¿Quién como tú, terrible entre los santos,
temible por tus proezas, autor de maravillas?
Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra;
guiaste con misericordia a tu pueblo rescatado,
los llevaste con tu poder hasta tu santa morada.
Lo introduces y lo plantas en el monte de tu heredad,
lugar del que hiciste tu trono, Señor;
santuario, Señor, que fundaron tus manos.
El Señor reina por siempre jamás.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
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Ant. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
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Ant. 3 Alabad al Señor, todas las naciones. +
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| Salmo 116
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Meditación |
| INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA
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Así es: los gentiles glorifican a Dios por su misericordia. (Rm 15, 8. 9)
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Alabad al Señor, todas las naciones,
+ aclamadlo, todos los pueblos:
Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
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Ant. Alabad al Señor, todas las naciones. +
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| LECTURA BREVE |
Is 61, 10
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| Desbordo de gozo en el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como a una novia que se adorna con sus joyas.
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| RESPONSORIO BREVE |
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| V. El Señor la eligió y la predestinó.
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| R. El Señor la eligió y la predestinó.
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| V. La hizo morar en su templo santo.
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| R. Y la predestinó.
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| V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
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| R. El Señor la eligió y la predestinó.
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| CANTICO EVANGELICO |
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Ant. De ti, Virgen María, luminosa aurora de nuestra salvación, surgió el Sol de justicia que nació de lo alto para visitarnos.
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| Cántico de
Zacarías |
Lc 1, 68-79 |
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Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de
salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho
desde antiguo por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de
todos los que nos odian; ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a
nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los
enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos
nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante
del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol
que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tiniebla y en
sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio,
ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. |
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Ant. De ti, Virgen María, luminosa aurora de nuestra salvación, surgió el Sol de justicia que nació de lo alto para visitarnos.
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| PRECES |
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| Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle:
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Que tu santa Madre, Señor, interceda por nosotros.
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| Sol de justicia, a quien María Virgen precedía cual aurora luciente, haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.
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| Palabra eterna del Padre, tú que elegiste a María como arca de tu morada, líbranos de toda ocasión de pecado.
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| Salvador del mundo, que quisiste que tu Madre estuviera junto a la cruz, por su intercesión concédenos compartir con alegría tus padecimientos.
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| Señor Jesús, que colgado en la cruz entregaste María a Juan como madre, haz que nosotros vivamos también como hijos suyos.
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| Se
pueden añadir algunas intenciones libres (aquí
se puede pedir por la comunidad CENACULUM, sus miembros y todas
sus intenciones, procurando respetar el espíritu eclesial de
las peticiones) |
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Según el mandato del Señor, digamos confiadamente:
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Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la
tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como
también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en
la tentación, y líbranos del mal. |
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| ORACION |
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Ven en ayuda de nuestra debilidad, Dios de misericordia, y haz que, al recordar hoy a la inmaculada Madre de tu Hijo, por su intercesión nos veamos libres de nuestras culpas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
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| CONCLUSION |
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V. El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna. |
| R. Amén. |
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Notas de www.cenaculum.org:
- Cuando la liturgia propone
diferentes formularios la elección la realiza el administrador.
- En este sitio no se celebran las
memorias libres, a excepción de las de la Virgen María.
- Este sitio sigue el calendario
litúrgico propio de Argentina.
- Todos los textos litúrgicos han sido tomados de la Liturgia de las Horas para
los Fieles, versión litúrgica oficial, aprobado por las
Conferencias Episcopales de Argentina, Colombia y México.
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