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Sobre la Liturgia de las Horas

Laudes

Completas

   

VÍSPERAS

Oración de la tarde

   

Se celebran las Vísperas por la tarde, cuando atardece y el día va de caída, «en acción de gracias por cuanto se nos ha otorgado en la jornada y por cuanto hemos logrado realizar con acierto». (Principios y Normas Generales de la Liturgia de las Horas, n° 39)
    

Jueves
30 de
Julio de 2015

Tiempo Ordinario
Semana 17

Jueves I del salterio.

   

Ver las Vísperas correspondientes al día de mañana
Viernes, 31 de Julio de 2015

o las correspondientes a otro día
   
   
   
INVOCACION INICIAL
   
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre,
    y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio,
    ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
    (Aleluya)
   
   
HIMNO
  

Vengo, Señor, cansado;
¡cuánta fatiga
van cargando mis hombros
al fin del día!
Dame tu fuerza
y una caricia tuya
para mis penas.

Salí por la mañana
entre los hombres,
¡y encontré tantos ricos
que estaban pobres!
La tierra llora,
porque sin ti la vida
es poca cosa.

¡Tantos hombres maltrechos,
sin ilusiones!;
en ti buscan asilo
sus manos torpes.
Tu amor amigo,
todo tu santo fuego,
para su frío.

Yo roturé la tierra
y puse trigo;
tú diste el crecimiento
para tus hijos.
Así, en la tarde,
con el cansancio a cuestas,
te alabo, Padre.

Quiero todos los días
salir contigo,
y volver a la tarde
siendo tu amigo.
Volver a casa
y extenderte las manos,
dándote gracias. Amén.

  
  
SALMODIA
   

Ant. 1 Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.

   
Salmo 29

Meditación

ACCIÓN DE GRACIAS POR LA CURACIÓN DE UN ENFERMO EN PELIGRO DE MUERTE
 

Cristo, después de su gloriosa resurrección, da gracias al Padre. (Casiano)

 
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.

Señor, Dios mío, a ti grité,
y tú me sanaste.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto,
por la mañana, el júbilo.

Yo pensaba muy seguro:
«No vacilaré jamás.»
Tu bondad, Señor, me aseguraba
el honor y la fuerza;
pero escondiste tu rostro,
y quedé desconcertado.

A ti, Señor, llamé,
supliqué a mi Dios:
«¿Qué ganas con mi muerte,
con que yo baje a la fosa?

¿Te va a dar gracias el polvo,
o va a proclamar tu lealtad?
Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.»

Cambiaste mi luto en danzas,
me desataste el sayal y me has vestido de fiesta;
te cantará mi alma sin callarse.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
  

Ant. Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.

   
  

Ant. 2 Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.

   
Salmo 31

Meditación

ACCIÓN DE GRACIAS DE UN PECADOR PERDONADO
 

David proclama dichoso al hombre a quien Dios confiere la justificación, haciendo caso omiso de las obras. (Rm 4, 6)

 
Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito.

Mientras callé se consumían mis huesos,
rugiendo todo el día,
porque día y noche tu mano
pesaba sobre mí;
mi savia se me había vuelto
un fruto seco.

Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.

Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará.

Tú eres mi refugio, me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación.

Te instruiré y te enseñaré el camino que has de seguir,
fijaré en ti mis ojos.

No seáis irracionales como caballos y mulos,
cuyo brío hay que domar con freno y brida;
si no, no puedes acercarte.

Los malvados sufren muchas penas;
al que confía en el Señor,
la misericordia lo rodea.

Alegraos, justos, y gozad con el Señor,
aclamadlo, los de corazón sincero.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
  

Ant. Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.

   
  

Ant. 3 El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

  
Cántico

Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

EL JUICIO DE DIOS

Meditación

   
Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las gentes,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
  

Ant. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

   
  
LECTURA BREVE

1Pe 1, 6-9

 
Saltad de júbilo, aunque de momento tengáis que sufrir un poco en diversas pruebas. Así la pureza de vuestra fe resultará más preciosa que el oro (que, aun después de acrisolado por el fuego, perece) y será para vuestra alabanza y gloria y honor en el día de la manifestación de Jesucristo. A él no lo habéis visto, y lo amáis; en él creéis ahora, aunque no lo veis; y os regocijaréis con un gozo inefable y radiante, al recibir el fruto de vustra fe, la salud de vuestras almas.
  
  
RESPONSORIO BREVE
    
V. Nos alimentó el Señor con flor de harina.
R. Nos alimentó el Señor con flor de harina.
 
V. Nos sació con miel silvestre.
R. Con flor de harina.
 
V. Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Nos alimentó el Señor con flor de harina.
  
  
CANTICO EVANGELICO
    

Ant. El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.

  
Cántico de la Santísima Virgen María

Lc 1, 46-55

ALEGRIA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Meditación

   
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
 
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
 
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
 
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia - como lo había prometido a nuestros padres - en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
 
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
   

Ant. El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.

   
   
PRECES
   
Invoquemos a Dios, nuestro refugio y nuestra fortaleza, y digámosle:
   
Escucha, Señor, nuestra oración.
   
Dios de amor que has hecho alianza con tu pueblo, haz que recordemos siempre tus maravillas.
   
Que los sacerdotes, Señor, crezcan en la caridad y que los fieles vivan en la unidad del Espíritu y en el vínculo de la paz.
   
Que el mundo prospere y avance según tus designios y que los que lo construyen no trabajen en vano.
   
Envía, Señor, operarios a tu mies para que tu nombre sea conocido en el mundo.
   
Se pueden añadir algunas intenciones libres (aquí se puede pedir por la comunidad CENACULUM, sus miembros y todas sus intenciones, procurando respetar el espíritu eclesial de las peticiones)
   
A nuestros familiares y bienhechores difuntos dales un lugar entre los santos y haz que nosotros un día nos encontremos con ellos en tu reino.
    
   
Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, nos atrevemos a decir:
    
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
   
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
   
  
ORACION
   

Tú, Señor, que iluminas la noche y haces que después de las tinieblas amanezca nuevamente la luz, haz que, durante la noche que ahora comienza, nos veamos exentos de toda culpa y que, al clarear el nuevo día, podamos reunirnos otra vez en tu presencia para darte gracias nuevamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

  
  
CONCLUSION
   
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
    y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
   
  
Notas de www.cenaculum.org:
  • Cuando la liturgia propone diferentes formularios la elección la realiza el administrador.
        
  • En este sitio no se celebran las memorias libres, a excepción de las de la Virgen María.
      
  • Este sitio sigue el calendario litúrgico propio de Argentina.
       
  • Todos los textos litúrgicos han sido tomados de la Liturgia de las Horas para los Fieles, versión litúrgica oficial, aprobado por las Conferencias Episcopales de Argentina, Colombia y México.