La
Santa Misa - Doctrina general
Extractado del Misal Diario para América, 1956,
por el Padre Andrés Azcárate, O.S.B,
Abad de San Benito de Buenos Aires.
Qué
es la Misa.
La santa Misa es el Sacrificio en el cual se ofrece y se inmola incruentamente Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, bajo las especies del pan y
del vino, por ministerio del Sacedote-celebrante; para reconocer el supremos
dominio de Dios y aplicarnos a nosotros las satisfacciones y méritos de su
Pasión y Muerte.
El
Sacrificio de la Misa, el de la Cena, y el de la Cruz son, en
cuanto a la sustancia, un solo y mismo sacrificio. La diferencia entre los tres
proviene del modo diferente con que en cada uno de ellos se ofrece. En efecto:
en la Cena Jesucristo se inmoló mística y personalmente, sin
derramamiento de sangre, en estado todavía mortal y anunciando su próxima
muerte; mientras que en la Misa se inmola también místicamente y sin
derramamiento de sangre, pero por ministerio del sacerdote, y en estado inmortal
y glorioso, y recordando la muerte ya acaecida; en tanto que, en la Cruz,
Jesucristo se inmoló de un modo real, visible, con derramamiento de sangre y
personalmente, y una vez para siempre. Ademas: en la Cruz Jesucristo se inmoló
para merecer y satisfacer por nosotros mientras que en la Cena y en la Misa lo
hace para aplicarnos aquellos méritos y satisfacciones. De modo que, al asistir
el cristiano a la Misa, es como si asistiera simultáneamente a ella, a la Cena
y a la Muerte de Cristo.
Fines
de la Misa.
La Misa se ofrece para cuatro grandes fines:
1. para dar a Dios el culto supremo de adoración;
2. para agradecerle todos sus inmensos beneficios;
3. para pedirle todos los bienes espirituales y temporales;
4. para satisfacerle por todos nuestros pecados.
Cuando se asiste, pues, a Misa, se deben tener en cuenta estos cuatro grandes
fines o intenciones generales, a los cuales cada uno puede añadir otros
particulares. Por eso la Misa llena todas las necesidades y satisface todas las
aspiraciones del alma y resume en sí toda la esencia de la Religión.
Valor
de la Misa.
El valor de la Misa, en cuanto a su suficiencia, es
infinito, tanto en la extensión como en la intensidad, y ello a causa de la
dignidad del Pontífice y de la Hostia, que es el mismo Jesucristo. Por
consiguiente, la Misa es por sí misma suficiente para borrar los crímines de
todos los hombres, para satisfacer por todas las deudas y para alcanzar de Dios
todos los bienes espirituales y materiales, en relación a la salvación. En
cuanto a su eficacia práctica, el valor "latréutico" (o de
adoración) y el valor "eucarístico" (o de acción de gracias) de la
Misa es también infinito, ya que una sola Misa procura a Dios una gloria que
sobrepuja a todas las alabanzas de todas las criaturas visibles e invisibles;
empero la eficacia impetratoria y satisfactoria de la Misa,
es, de suyo, finita y limitada, y proporcionada a nuestra capacidad y
disposiciones.
Nota
de CENACULUM:
1. Significado de la palabra incruento: (del latín incruentus)
Que se produce sin derramamiento de sangre.